"Nuestra gente ha sabido salir adelante esté donde esté, menos en su tierra"

    “Siempre soñamos con volver a Paraguay, eso no lo podemos evitar. La tierra roja se mete por los calcaños y no sale ni con lavandina”. Así explica el lambareño Cristian David López desde Asturias (España) su añoranza por nuestro país, hablando sobre el “Premio Internacional de Poesía Jovellanos El Mejor Poema del Mundo”, que ganó hace seis años con sus impactantes versos en Guaraní.

    “Che sy” (mi madre) le hizo merecedor de la distincion entre 1.893 obras, con participantes de más de 40 países y 21 idiomas, desde el francés hasta el búlgaro, entre muchos. “Me dio la satisfacción de conseguir que mi idioma guaraní se hiciera conocer un poco más por aquí”, dijo a www.paraguayologia.com. Sobre los 2.000 euros del premio, acotó: “Pagué algunos gastos de la universidad. Siempre viene bien, la verdad, algún premio a las letras”.

    Nacido en 1987 en Lambaré, Cristian viajó hace 12 años a España, donde se graduó en Lengua Española y y sus Literaturas, en la Universidad de Oviedo. Hizo un máster para ser profesor. Además de la distinción al mejor poema del mundo también obtuvo el premio Asturias Joven en el 2014 por su novela “La patria del hombre”.

    Fue coeditor y traductor de "Cantos guaraníes/Guarani purahéi"(Impronta, 2012). Editor de las "Reflexiones y epifonemas" de Rafael Barrett (Renacimiento, 2014).. En el 2015, publicó su libro poemas "Permiso de residencia" (La Isla de Siltolá).

    Con un hijo a punto de cumplir 4 años, Cristian se prepara para un concurso de oposición postulando para el cargo de profesor de Lengua en Oviedo (Asturias), donde llegó en el 2008. Recuerda que el año pasado vino a Paraguay de visita. “Para muchos, como en mi caso, es un lujo volver a la patria”, acotó.

    “El (mi hijo) ocupa casi la totalidad de mi tiempo, por suerte. Es un regalo de la vida poder tener tiempo para disfrutar ver crecer a un hijo”, dijo.

    -Contanos de tus inicios, de tu vida en Paraguay y lo que hiciste antes…

    -Yo nací en Lambaré pero desde muy pequeño, seguramente a los cinco o seis años, me trasladé a Despótico Cué, un rincón de Yhú (Caaguazú). Allí hice la primaria en la Escuela Nueva Esperanza, una escuelita que me trae muy buenos recuerdos de mi infancia. Luego en el 2000 me mudé a Repatriación, Pueblo de Dios. Allí hice la secundaria y viví hasta 2007. Luego me fui a Buenos Aires, donde trabajé como ayudante de electricista. La verdad es que mi vida siempre fue una mudanza como podrás notar.

    -¿Dedicarte a escribir te cambió la vida?

    -La literatura me ha dado mucho. Más de lo que merezco. Tengo algunos libros publicados ya, desde poesía, narrativa y teatro. En mayo salió de imprenta Basta con tener ganas, mi primera obra teatral que refleja la vida de algunos inmigrantes paraguayos aquí en España. Me gustaría verla algún día representada. A ver si hay alguna compañía que se anime. En 2015 publiqué Permiso de residencia, mi primer libro de poemas. En guaraní saqué un cuadernillo que se tituló Yvy memby, que recoge todos los poemas que hasta ahora había escrito en nuestro dulce idioma.

    -¿Cómo fue tu experiencia, a 6 años de aquella premiación internacional inédita para un escritor paraguayo?

    -El poema “Sy” era uno de los poemas que pertenecía a Yvy memby, un libro que iba creciendo poco a poco desde hacía muchísimos años. Soy muy lento para la escritura. Espero demasiado a la inspiración. No suelo buscarla tanto. El poema “Sy” era uno de los tres poemas que había enviado al concurso, con mi traducción al español. El hecho de ser premiado solo produjo ruido nada más. En lo personal me aportó la satisfacción de conseguir que mi idioma guaraní se hiciera conocer un poco más por aquí. Nada más.

    -¿Qué otras reacciones tuvo su premiación (sea del gremio de escritores, gobierno, excompañeros, lo que sea)?

    -La reacción más notoria, en estos casos, se ven en las redes sociales. Recuerdo que cuando me dieron el premio coincidía además con el mes de la madre. Así que todo parecía encajar para que tuviera mucho eco. Fue un mes intensísimo recuerdo. Entrevistas, llamadas… Ya sabes. Y para estas cosas soy bastante perezoso. Pero bueno, yo creo que hice todo de mi parte para cumplir con la gente que quería saber más sobre el tema.

    -¿Qué tipos de poemas te gusta más escribir?

    -Por mi trayectoria de inmigrante, por mi destierro voluntario (bueno, no tan voluntario, porque nadie quiere irse de su patria así por así), me atrae la poesía social. Pero no desdeño la poesía en general, con tal de emocionarme, de tocarme, me vale un anuncio publicitario, que también suele tener poesía.

    -¿Qué planes tenés a futuro? ¿Pensás regresar al Paraguay?

    -Ya no dependo de mí. Ahora tengo una familia, un hijo y una mujer, a Marta. Estamos en la última etapa de nuestro arraigo aquí en España. Me queda muy poco para ser profesor. Siempre soñamos con volver a Paraguay, eso no lo podemos evitar. La tierra roja se mete por los calcaños y no salé ni con lavandina. Así es el amor que tenemos por nuestro país. Veremos qué nos depara el futuro.

    -Independientemente a lo que dijo el jurado por qué creés vos que tu poema fue el ganador?

    -Creo que fue por pura suerte, porque yo soy un tipo con suerte. Nada más. Un poema tan breve pero tan intenso a la vez. Con un tema tan universal como el origen y fuente de la lengua, de la vida, de la felicidad que es la madre. Un tema arriesgado. Nada original. Por eso digo, pura suerte nada más.

    -¿Qué estás escribiendo actualmente?

    -Actualmente estoy con mi último libro de poemas, corrigiéndolo. Se titula Constancia, más o menos lo que hay tener en la vida.

    -¿El paraguayo tiene alma de poeta o creés que nos resulta más bien difícil escribir versos?

    -La poesía es inherente al ser humano por el simple hecho de que sentimos, nos emocionamos y, sobre todo, reflexionamos. La poesía explica y expresa lo que no se puede expresar de otra manera. Y el paraguayo es de carne y hueso, lleno de heridas sociales, económicas… A través de la música y la poesía fluye su sentir. A veces puede ser un desahogo, ¿no? Tenemos alma de poeta, pero nos falta en gran medida cargarnos de herramientas. El poeta es como un albañil que si no tiene cemento, pala, pintura, ladrillos, no podrá construir nada. No le basta con tener tierra o idea solamente. En mi opinión, es necesario ofrecer a la cultura, a las artes (no solo folklóricas) más importancia. Mínimamente que haya bibliotecas en cada comunidad del Paraguay, no solo en Asunción, ya tendríamos una herramienta para conseguir futuros Roa Bastos, médicos, ingenieros, etc.

    -¿Cómo ves a los compatriotas que viven en España? ¿Qué es lo que más te llama la atención de la realidad migratoria?

    -El paraguayo está acostumbrado a migrar. Sabe que su infancia pertenece a su patria, pero en el fondo ve que todo el mundo marcha fuera y entonces solo espera una oportunidad para también volar. Los seres humanos estamos hecho de sueños y los sueños empujan a la gente que no tienen otra forma de ganarse la vida más que salir a buscar vida fuera. Así es la vida de la mayoría de los paraguayos. Y cuando van, dejan a su gente y llevan consigo mismo la melancolía de la infancia junto a sus seres queridos. Lo que puedo decir es que nuestra gente ha sabido salir adelante esté donde esté, menos en su tierra.

    Néstor Insaurralde

    Néstor Insaurralde

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