¿Es el paraguayo el único que no puede mear solo?

    Los varones de este país crecimos creyendo que la micción es un acto social, una especie de ritual exclusivo que los paraguayos vamos practicando por la vida. Así, en cualquier acontecimiento que reúna dos o más varones solo basta que uno anuncie su ida al baño para que varios (o todos los demás) lo acompañen disciplinadamente a cumplimentar con la ceremonia de comunión evacuatoria.

    Por ello acuñamos la expresión: “paraguayo ndokuarúi ha'eño” (‘el paraguayo no mea solo’). Solo que -había sido- la práctica está extendida mucho más allá de nuestras fronteras y nos encontramos con que los simpáticos italianos, por ejemplo, poseen su propia frase popular sobre la materia.

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    Aún más: la expresión de los tanos no solo es descriptiva, como el caso paraguayo, sino va más allá, al agregar una advertencia -o incluso se podía decir que una denuncia- contra quienes no se avienen a la emisión líquida multitudinaria.

    Noten el tono de acusación, sospecha y discriminación que afecta a quienes transgreden la norma: “Chi non piscia in compagnia o fa il ladro o fa pa la spia” (‘quien no mea en compañía o es ladrón o es espía’). Pero no termina ahí.

    Para los circunspectos suecos, el acto mingitorio masivo también implica un sentido de comunidad entre los varones, aunque no llegan al punto de calificar como un delito la transgresión de esta costumbre: Lo expresan con un directo: “Svensk man pissar inte ensam” (‘hombre sueco no mea solo’).Como queda demostrado, al practicar este “timbre de honor” entre los varones, los paraguayos no hacemos más que coincidir con los suecos, pero no somos tan exagerados como los italianos.

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    Néstor Insaurralde

    Néstor Insaurralde

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