"A lo Luque" y otras frases célebres sorprendentes de las ciudades paraguayas

    ¿Qué significa el dicho "a lo Luque"? ¿Por qué se dice que en Carapeguá no se trabaja los lunes? ¿Los capiateños son asuncenos? ¿Cómo pide la bendicion un guaireño? Ciudades y regiones de nuestro país tiene sus propias maneras de hablar, sus propias frases. Aquí, resumimos las expresiones más llamativas que recopilamos con varias colaboraciones. Si querés sumar la de tu localidad, no dudes en mandar la sugerencia a escribime@paraguayologia.com

    “A lo Luque”

    Esta frase tuvo su origen hace casi 100 años, Luque perdía 2-1 ante Olimpia en el primer tiempo. En el descanso, el jugador Diógenes Domínguez hizo una arenga tan potente apelando al valor y la habilidad de sus compueblanos que finalmente dieron vuelta el partido y terminaron ganando 3-2 al Decano. “Vamos a demostrar que somos de Luque, vamos a jugar a lo Luque”, fue la frase del futbolista que se hizo célebre después, comentó Martín Ocampos (foto). El partido habría sido en el 1921 y si bien la frase también es atribuida a otros peloteros, nuestro entrevistado afirma que el protagonismo de Diógenes Domínguez es más creíble. Lamentó que la frase original, de tono heroico, se utilice muchas veces en tono negativo tipo para indicar que algo es vaivai o así nomás.

    “Oiko jeýma la Lúkepe oiko vaekue”. (Ya sucedió de nuevo lo de Luque)

    Un conocido aguafiestas (“farra mbyaiha”) solía armar bochinches en los bailes oficiales, tanto del Balderrama como en las de la muni luqueña, décadas atrás. Al terminar una fiesta, justamente organizada por la comuna en su antiguo local al lado de la iglesia, furioso por querer seguir bailando, fue a ordenar al dueño del equipo que continuara la música.

    Ante la negativa del animador, empezó a agredirle a patadas y trompadas. El hombre, terriblemente apaleado, alcanzó a sacar su revolver con el que disparó al agresor, acertándole en la columna, lo que le dejó paralítico por el resto de su vida. Y también por el resto de su vida, desde una silla de ruedas, usaba una hondita con la que acertaba a los transeúntes. Incluso se cuenta que tiraba contra su propia esposa, cuando se ponía muy nervioso.

    “A partir de ese caso, que fue muy comentado, cuando ocurría alguna tragedia o bochinche grave en otras fiestas en otras partes del país la gente decía ‘oiko jeyma la Lúkepe oiko vaekue’”, refirió el escritor Martín Ocampos.

    “Lúkepe imboriahuvéa omba’apo órorehe, ipy’ajuvéa ojapo bomba ha itavyvéa okorregi diccionario”. En Luque, el más pobre trabaja con oro, el más miedoso hace bombas y el más ignorante corrige el diccionario.

    La joyería es una larga tradición en la ciudad "Azul y Oro", principalmente porque los orfebres locales le habían puesto su propio sello, diferenciándose totalmente de la producción europea, señala el escritor Martín Ocampos. En la plaza céntrica y en la calle podía verse a los artesanos extendiendo sus hilos de oro con que elaboraban las filigranas. Una sola joyería podía trabajar 50 kilos de oro puro en un año, agregó.

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    En tanto, la producción de bombas actualmente ha desaparecido. Ahora todos los petardos son chinos o brasileños. En vísperas de una festividad, el cura local mandó pedir mbocavichos a don Abrahan, un conocido proveedor de la compañía Itapúami. Más tarde, tras leer un pasaje del viejo testamento, preguntó “¿mba’e he’i ñandéve Abrahan?” (y qué nos dice Abraham). Desdes el fondo, se le escuchó gritar a un feligrés: “Nda’iporiveima la bomba” (ya no le quedan bombas). Este gracioso equívoco fue referido por el locutor Papi Villalba.

    Lo del luqueño que corrigió el diccionario se relaciona con la historia de José Tomás Osuna, quien fue un intelectual muy reputado. Se recibió de veterinario y trajo de Europa la última innovación en ganadería: las vacunas. Pero muchos en la época juzgaban que cómo era posible vacunar animales, que eso era solo para las personas. Entonces algunos, desconocedores de su trayectoria académica impecable, le tildaban del “doctor tavy”. Un día encontró errores en un diccionario de guaraní y lo hizo saber a sus responsables.

    “Kure Luque”. Después de la segunda guerra mundial, un alemán se instaló en la ciudad e inició la producción de cerdos, que faenaba, procesaba y vendía. Empleó a varios lugareños que, tras aprender la técnica, empezaron a criar sus propios porcinos y así se disparó la producción. El impacto económico fue muy importante en la comunidad por lo que la expresión es motivo de orgullo, señaló Martín Ocampos, reconocido escritor de la ciudad que fue capital provisional de la República durante la guerra de la Triple Alianza en 1868.

    “Kuña caazapeña ykére reiméramo, oimerâe apysarapo jepe he”.

    Si estás al lado de una caazapeña hasta un manotazo en las orejas resulta agradable. La frase es utilizada para enfatizar que las mujeres de dicha zona tienen una belleza diferente. Per ellas agregan otra cosa más a su gracia natural.  En la ciudad del hechizo y del encanto también se dice: “Morena ha caazapeña ipaje kuaa mante vaerâ” (la morena y la caazapeña con certeza han de saber usar embrujos).

    Otras afirmaciones caazapeñas:  “Avy'aiterei tavy he'i caazapeño” (estoy contento de manera loca, dice el caazapeño). “Kaazapá ombo’a ha Juty omboguéro” (Caazapá pone los huevos y Yuty lo vuelve huero), solía ser otra afirmación.

    “Jareko ñande bolsíllope 5 o 6 mil ladrillo, he i tobatïgua ofarrearô”.

    Tenemos en el bolsillo 5 o 6 mil ladrillos, dice el poblador de Tobatí cuando está en una fiesta. Esta ciudad del departamento de la Cordillera emplea a gran parte de su población en el trabajo de olerías y cerámicas. “Jaikuaa tuju upéa, he’i tobatîgua” (sabemos barro eso, sería la traducción de la extraña frase). En realidad es un juego de palabras. En vez de decir jaikuaa tuja (sabemos de antes), se usa la palabra “tuju” (barro), por el hecho de que, como queda dicho más arriba, abundan las olerías en la ciudad.

    “Yo no trabajo los lunes porque soy de Carapeguá”

    Muchos pobladores de esta ciudad del departamento de Paraguarí trabajaban los domingos porque se dedican a la venta del poyvi, una confección artesanal muy apreciada. Era el día en que podían encontrar a sus clientes, tanto para colocar las prendas como también para las cobranzas. De ahí surgió la costumbre de trasladar las fiestas a los lunes. Carapeguá es distinguida justamente como la capital del poyvi; también se la conoce como la perla del Caañave.

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    En tanto, también ha merecido fama por su producción de cerdos. “Nda’ipóri apuro, he’i tropéro Carapegua omboguatárô kure” (no hay apuro, dice el tropero de Carapeguá que está llevando chanchos). Además, la ciudad es conocida por la producción de carne equina.   “Qué rico he'i carapegueño ohecharo kavaju” (qué rico, dice el carapegueño cuando ve un caballo), es una expresión referida al tema.

    Quéiko lo que pasa todo, he’i gua’i.

    Una manera de preguntar qué es lo que sucede, en Villarrica, la ciudad culta y andariega. En relación a la supuesta ciudad del revés también circulan varias otras frases como:

    "Ndaikuaái moórupipa añepyrûta, he’i gua’i ho’utaramo chipa argolla" (no sé de dónde voy a empezar a comer, dice el guaireño con una chipa redonda), Hetenepa hakúre he’i gua’i ho’uro helado (qué rico debe ser caliente, dice el guaireño que toma helado),  “ohóma hina, he’i gua’i otupanóiro” (ahí va, dice el gua’i cuando pide la bendición) “he’õ la y, he’i gua’i” (el agua está mojada, dice el gua’i), “ajapi ha ayavy, he’i gua’i” (acerté y erré, dijo el guaireño). Una palabra muy utilizada en Villarrica es “maravilla”. Una frase guareña también dice: “Campana Itapéicha amboputa nde hegui nde ahy'oguy, he'i gua'i” (como la campana de la iglesia de Itapé voy a hacer sonar tu cuello, dice el gua’i)

    Ko'ãva ha'e la vida he'i Capiatagua ho'urõ helado pan rehe.

    Esto es vida, dice el capiateño cuando toma helado con pan es al traducción de esta extraña frase.  Capiatá es conocida como la capital del typycha o “escoberos”, así como la ciudad de los mitos. Anteriormente también era frecuente la alusión a un famoso crimen que marcó a Capiatá. “Pa’i jukaha”, era el apelativo que llegó a emplearse por mucho tiempo hacia sus pobladores.

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    También abundan alusiones del tipo: “Aiko San Lorenzo amo gotyomi, he’i Capiateño” (vivo un poco más allá de San Lorenzo). En el mismo sentido, actualmente, en las redes sociales abundan frases del tipo “soy asunceno, he’i capiateño”.

    “Morena ha kuña Rosarina pira rykuéicha iñalimento”.

    La morena y la mujer procedente de Villa del Rosario tienen tantos nutrientes como el pescado.

    “Ja’upa ha jaha, he’i ita coragua”.

    Comamos todo y luego nos vamos, dice el de Itá Corá, que es una localidad del departamento de Ñeembucú.

    “Norte ha colorado Paraguarípe hatâ'imi”.

    El Norte y el Partido Colorado son muy poderosos en Paraguarí.

    “Paraguarigua reikuaa hağua iñakacharava'erã”.

    Por su pelo desordenado se le conoce al de Paraguarí. Esto también se refiere a la influencia del viento norte en la zona.

    “Ja’upata la oîa he’i misionero”

    Vamos a comer todo lo que hay, dice el de Misiones.

    “¡Moôpio nde picadillo!”

    Dónde vos, picadillo. Insulto frecuente en San Ignacio (Misiones) a los jugadores de futbol que son especialmente malos. Es una manera de llamarle cavaju tuja (caballo viejo) al futbolista. Es por la difundida creencia de que los equinos de avanzada edad son destinados a las fábricas de picadillos en una ciudad cercana.

    “Jaikuaa upea he’i pilarense”.

    Eso lo sabemos, dice el pilarense.

    “¿Por qué-ta? he'i encarnaceno”

    Es una forma particular de preguntar por qué. Lectores refieren que la expresión también es usada fuera del Itapúa, en los departamentos vecinos como Ñeembucú y Misiones.

    También se usa “Mba’eta?” (abreviatura de mba’etepa; equivale a la pregunta qué), “no vaya na” (no vayas a), o bien “quepo pasa” (qué es lo que pasa). El escritor Julio Sotelo nos agrega:  “El encarnaceno no dice amigo, dice che socio”

    “No adelanta, he’i pedrojuanino”.

    Del portugués “nâo adianta”. Se refiere a algo que no vale la pena, no sirve de nada. Una de las frases muy difundidas en la terraza del país.  “Tojehecha inacionalidad peteîva, he i pedrojuanino” (que se vea el que tiene una sola nacionalidad, dice el pedrojuanino) es otra afirmación usual que refleja una práctica de la frontera seca. También dicen: “se prende, he’i pedrojuanino”.

    “Sanpedrano ndojapói cecina por no oguevi kyse ipópe”

    El hombre del segundo departamento no produce cecina para no retroceder con cuchillo en mano. En el proceso de elaboración de la cecina, se debe cortar la carne en tiras para secarla al sol; esto requiere que la persona vaya retrocediendo con el cuchillo mientras hace el corte. La frase quiere enfatizar la valentía del hombre norteño.

    “Poniente ha kuña sampedrana oimraea ko’ê lado ndejagarráta”

    El poniente, al igual que la mujer de San Pedro, te han de agarrar aunque sea al amanecer”

    “Asado Concepción”

    Es el curioso nombre que le ponen al cocido. Si, al cocido le dicen asado Concepción. Esta denominación puede interpretarse “como indicador del olvido a la que fue condenada la ciudad, después de abdicar la dinastía liberal mediante la consabida revolución: tan escueta quedó la Perla del Norte que su asado es de agua con yerba”, según la dura explicación del escritor Christian Kent hace unos años.

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    “Kuña jurupe ha concepcionera ijapu mante vaerâ” (la mujer de boca pequeña y la concepcionera han de ser mentirosas), refiere una frase rescatada por el profesor Fernando Ortega, de Caacupé. “¿Mba’e la furia?”, suele ser un saludo habitual en Concepción. “Linda’i es, he’i concepcionero”, dice otra afirmación usual.

    “Con permiso, he’ije guarda Piribebuy ha oñapytîma katu neretymare kure ra’y”

    Con permiso, dice el guarda del micro de Piribebuy y ya ata un chanchito por tu pierna. Los pasajeros  solían transportar cerdos y gallinas en los ómnibus. Y el guarda era el encargado de administrar los espacios dentro del colectivo. La práctica –que en realidad se daba en todo el país- mereció la frase popular en relación a los micros que prestan servicios en la Ciudad Heroica.

    “Ya vyropama voi, he'i ovetense”.

    Ya todo es una tontería, dicen los de Coronel Oviedo. No obstante, la frase actualmente ya es utilizada en todas partes, tras su popularización en redes sociales.

    “San Jose gua kure mboguataha”.

    Los de San José de los Arroyos hacen caminar a los chanchos. Antigua frase utilizada en esta ciudad del departamento de Caaguazú debido a que tenía mucha producción de cerdos.

    “Santa Rosa naranja po’oha”.

    Santa Rosa, de los que recogen los frutos de la naranja. Se la denominaba así por la gran cantidad de naranjas que producía la ciudad misionera.

    "Emoî porâ ne rymba espuela, he'i Jukerigua ha oñerremanga"

    Ponele bien la espuela a tu animal (gallo), dice el poblador de la compañía Jukeri (General Díaz) y se arremanga.


    AGRADECIMIENTOS:

    Gracias a Benito Fleitas, David Galeano Olivera, Porfiria Orrego, Fernando Ortega, Carmen Caballero, Alberto Núñez, Ciro Acuña, Neri Insfrán, Julio Sotelo, Néstor Franco, Rosula Anair Salinas Aponte, Papi Villalba, Edgar Rolón, Leoncio Alderete y otras personas que nos ayudaron con los datos.

    Néstor Insaurralde

    Néstor Insaurralde

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